lunes, 22 de abril de 2013

Limpiar las calles


Si Ana Botella ya consideraba en 2010 a los mendigos un estorbo, en Rio de Janeiro la situación parece ser similar. Con la cercanía de la Copa Confederaciones, la visita del Papa, el mundial de futbol o las Olimpiadas, la Prefeitoria de Rio y el Gobierno Federal están haciendo un esfuerzo por cambiar la imagen que la ciudad proyecta.

Así, las infraestructuras necesarias para la llegada de tales eventos, como la ampliación del metro o la ampliación del estadio de maracanã - y la polémica con la expulsión de los indios de la aldea indígena allí situada -, se acompañan de medidas para aumentar la seguridad de la ciudad y convertirla en un punto más atractivo para los turistas.

Además, se ha producido la pacificación de numerosas favelas en Rio y se han iniciado medidas para reducir el consumo de droga en la ciudad. Una de las medidas más recientes y más polémicas a este respecto es la decisión de internar obligatoriamente a los usuarios de crack que viven en las calles de Rio.

En Febrero, se inició la caza y captura de los usuarios de crack que vivían en la Avenida Brasil, la mayor de Rio. Ante la negativa de los usuarios de ser internados, la primera batida terminó con la muerte de uno de ellos, que fue atropellado cuando intentaba escapar de la Policía Militar.





El internamiento compulsório, además de producir un dilema ético y de no tener un consenso sobre su efectividad para la desintoxicación de los usuarios de droga, es en este caso especialmente inoportuno. El Estado de Río no cuenta a decir verdad con suficientes recursos para atender a los internados. En la mayoría de las ocasiones estos acaban siendo internados en centros donde no hay recursos para su atención, masificados, con vigilancia casi policial y donde se continua consumiendo droga. 

La operación es, en realidad, más de estética ante la llegada de turistas que un intento real de abordar el problema de la droga en Río. Prueba de esto es el especial interés en apartar a los usuarios de crack de las zonas más turísticas, como la zona Sur, que comprende los barrios de Copacabana y Ipanema. Sin embargo, ni siquiera esto se ha conseguido, puesto que los usuarios de crack continúan concentrándose en numerosos puntos de la Avenida Brasil.