jueves, 13 de junio de 2013

Comer en la UFF

NOTA: es el post más irrelevante de la historia de este blog.

En el campus de Gragoatá tienes opciones para comer hasta morir del empacho:

Bandejão


Las universidades federales en Brasil - es decir, las universidades que dependen del gobierno federal -, ofrecen a los estudiantes comida a precios muy bajos. A diferencia de nuestras cafeterías en las universidades de España, el bandejão es un servicio público. La UFF tiene un Servicio de Coordenação Alimentar, que se encarga de la gestión del servicio y cuyo presupuesto va a cargo del gobierno federal.

En el caso de la UFF el menú cuesta 0,70 R$ (0,25€) y ofrece comidas y cenas de lunes a viernes. En general el menú es un poco repetitivo, ofrece los mismos platos para la comida y para la cena: arroz, feijão preto, ensalada y carne. Además también tiene fruta, agua y zumo (o refresco de guaraná!).

La dieta es un poco monótona, no nos vamos a engañar, pero comes y cenas toda la semana por 2,5€, por lo que no admite queja alguna. Otro punto débil es que en general acabas comiendo a las 14.00 (después de una hora de cola), y cenando a las 18.00, para estar las siguientes 20 horas del día sin comer nada.

O Cantinho da Maura


En mi campus hay tres cantinhos. El de Maura (en la foto) y otros dos. Son pequeñas tiendas con dos o tres empleados donde puedes comprar alguna cosa para merendar, almorzar, desayunar, etc Tienen chucherías, refrescos, guaraná, pasteles y salgados. Sobretodo salgados.

Los salgados son una especie de napolitanas con cosas saladas dentro. Maura es un poco carera, pero en el que voy yo tienes un guaravita y un salgado de queijo e presunto, o un desayuno  por 4,4 R$ (1,50€). Todos los brasileños consideran que es un precio abusivo.


Las mesas mágicas


Mesa mágica con café y pastel.
A veces, aparecen en mitad del campus mesas donde venden comida. Puede que la mesa esté solitaria. Otras tienen una señora que vende cosas. Si la mesa no tiene dueño, el mecanismo es fácil: te pones tu café o tu pastel y dejas el dinero en una caja que hay allí. Nadie roba ni el café, ni la caja, ni el dinero, ni la mesa, ni el termo, ni nada.

Mi señora favorita vende bombones por 1,40 R$ y suele aparecer de vez en cuando en la puerta del bandejão, para que le compres a modo de postre.

El cuarto secreto

En todas las facultades del mundo las señoras de la limpieza tienen un cuartito donde guardan su cosas de limpiar. En la UFF es diferente. A una limpiadora, algún día, le entraron ganas de beber café cuando trabajaba y se compró una cafetera. Algunos estudiantes comenzarón a pedirle café, y decidió cobrarlo. El negoció le debió de salir bien, y empezaron a cocinar cosas en su cuartito de las fregonas.


Así pues, ahora mismo, en el segundo piso de la facultad, entre el baño de los chicos y el de las chicas hay un cuartito de un metro cuadrado reconvertido en cocina. Entre clase y clase (o en mitad de la clase, que más dará), puedes ir y comprarles cualquier cosa que imagines. Cada día cocinan una media de 4 o 5 pasteles, café, tortas, sandwiches...
Este soy yo comiendo en clase de Sociologia da Comunicação un bolo de cenoura y un café del cuarto mágico.